‘La fiesta de Orfeo’ en el blog de Ricardo Bosque (17/11/09)

300 muertos en un mismo pueblo y en una misma noche (y no se trata de ningún bombardeo preventivo, selectivo ni nada similar).

Una película que produce terribles efectos secundarios en todos aquellos que la ven (y no es Titanic ni Los puentes de Madison).

Dos elegantes y flemáticos investigadores encargados del caso que no pierden la compostura ni en las peores situaciones imaginables (y, elemental, no son Holmes ni Watson).

Un profesor universitario dedicado, en sus ratos libres, a la búsqueda de cachivaches arqueológicos diversos (y no, no es el tipo del látigo en el que todos estamos pensando).

Una pequeña compañía cinematográfica inglesa que se ha propuesto revolucionar el género de terror (por primera vez, sí: es la Hammer, claro).

Y Peter Cushing haciendo de Peter Cushing y aprendiendo a pasar miedo para poder transmitirlo después en su primera colaboración con la citada compañía, ‘La maldición de Frankenstein’.

En definitiva, 380 páginas llenas de acción, diversión y continuos guiños literarios y/o cinematográficos -algunos evidentes, otros más ocultos-, con las que he pasado un estupendo fin de semana (recomiendo leerla con un paquete de palomitas al lado por aquello de crear ambiente) y cuya lectura ya ha provocado los primeros daños colaterales: la necesidad inaplazable de volver a ver algunas de esas películas que tanto me asustaron de crío, empezando por la citada maldición y el Drácula de Terence Fisher (que también tiene un papel en la novela, por cierto).

Si Edgar Wallace levantara o levantase la cabeza, estaría encantado de leer esta novela.

Ricardo Bosque

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