‘La fiesta de Orfeo’ en Más que Palabras (1/11/09)

En su primera obra de ficción, el periodista y escritor Javier Márquez nos sumerge en una novela de intriga ambientada en la Inglaterra de los años cincuenta, con una buena dosis de trama detectivesca y un aire de terror victoriano que mezclan homogéneamente para servirnos una trama original y entretenida.

La historia comienza con fuerza. En el pequeño pueblo de Longtown aparecen muertos todos sus habitantes, víctimas de lo que aparentemente parecen sangrientos rituales. La investigación de tan extraños sucesos es puesta en manos del inspector Andrew Carmichael y su compañero en Scotland Yard, el detective Harry Logan, que se desplazan al lugar de los hechos para comenzar las pesquisas.

Al mismo tiempo nos adentramos en la vida del actor Peter Cushing, conocido en esos años por sus apariciones televisivas en la BBC británica. Gracias a su agente es contratado por una modesta compañía cinematográfica, Hammer Films, que se plantea dar un giro radical al planteamiento del cine de terror del momento, para potenciarlo y crear una nueva época dorada del género. Para ello le proponen a Cushing investigar sobre las verdaderas causas del miedo humano, del terror más absoluto, visitando a diversos especialistas que le ayuden a preparar una versión diferente de su nuevo papel, el conocido doctor Frankenstein.

Es a partir de ese momento cuando las dos tramas principales convergen, ya que todos los personajes principales coinciden, tras sus investigaciones, en la búsqueda de un misterioso rollo de película de la época del cine mudo: “La fête du Monsieur Orphée”, un maligno objeto que según la leyenda va dejando tras de sí un reguero de muerte y destrucción.

Los acontecimientos se desbordan y los protagonistas, ayudados por el inefable profesor Arthur Aberline, se enfrentarán sin saberlo a fuerzas desconocidas que superan la razón humana. La partida entre el Bien y el Mal está servida, las cartas marcadas y el escenario final preparado para transportarnos sin descanso hacia un desenlace vertiginoso.

La obra está narrada con un excelente ritmo, casi cinematográfico, donde no nos cuesta nada imaginarnos a los personajes principales surcando las calles de Londres. La ambientación es fantástica y nos vemos arrastrados sin remedio a esos lejanos años cincuenta, en una Inglaterra que se nos hace casi cercana. La puesta en escena, casi de película, nos adentra sin darnos cuenta en el devenir de la historia. El lector se ve atrapado sin piedad y puede verse a sí mismo corriendo junto a los protagonistas hasta alcanzar su meta.

Mención especial se merece el personaje de Peter Cushing. Partiendo de la vida real del actor británico, el autor ha creado un notabilísimo protagonista de novela. Nos adentramos en su vida privada, junto a su querida esposa Helen. Compartimos sus miedos, sus inquietudes y la disyuntiva que se le plantea: dejar de actuar sólo en televisión para convertirse en un referente mundial en el cine de terror. El espectacular despegue de Hammer Films se nos cuenta desde dentro, de cómo el productor Michael Carreras y el director Terence Fisher convencen a Cushing para poner patas arriba el género de terror y crear una saga cinematográfica sin parangón hasta esa fecha.

Como contrapunto nos encontramos con el inspector Carmichael y su compañero Logan, una relación policial con reminiscencias a lo Conan Doyle, que deberán usar todas sus dotes de observación y deducción para poder resolver el caso. Estos personajes irán tomando cuerpo al avanzar la trama, y junto al profesor Aberline se verán envueltos en una investigación que les hará poner en duda muchas de sus creencias.

Una novela original, fresca e intrigante: asesinatos rituales, persecuciones de película, sectas milenarias y una lucha entre poderes ancestrales que obligará a los protagonistas a poner toda la carne en el asador para salir bien parados de tamaña aventura. Una trama perfectamente planeada por Javier Márquez, con continuos guiños cinematográficos, y con un perfecto final a lo John Carpenter que demuestra los gustos cinéfilos del autor. Personajes perfectamente perfilados, diálogos atrayentes y descripciones que nos ayudan a comprender mejor el desarrollo de la historia son otros de los valores de esta novela.

En definitiva una obra muy recomendable, donde el autor ha sabido conjugar a la perfección las dosis oportunas de aventuras, misterio, terror y trama detectivesca para atrapar al lector desde el primer instante, sin darle tiempo a reaccionar antes de verse inmerso en un viaje que difícilmente olvidará.

Armando Rodera

Publicación original