‘Elvis’ en Diario ADN (15/08/07)

Un Elvis más desconocido

Javier Márquez, autor de Elvis corazón solitario, elige para ADN.es sus cinco anécdotas favoritas más desconocidas de Mr. Wiggle and Shake (el señor Meneo y Sacudida), también llamado Elvis Aaron Presley

Elena Cabrera

La editorial Almuzara acaba de editar una biografía, Elvis. corazón solitario, escrita por un joven escritor y periodista especializado en música, Javier Márquez Sánchez (Sevilla, 1978). Actual subdirector de la revista Cambio16, ha dedicado gan parte de su tiempo a recopilar la historia secreta, y también la conocida, de El Rey. Y además, también ha podido dedicar unos momentos a recordar su anecdotario preferido.

1. La princesa Grace, también horrorizada

“Cuando Elvis alcanza la fama en marzo de 1956 se convierte en la gran figura musical de EE UU pero la clase media y los padres de los fans no le aguantan porque consideran que esas formas de cantar y moverse, tan insinuantes, eran vergonzosas y aberrantes. Hubo quemas de discos y las emisoras le censuraban. Hay un reflejo interesante de ese desagrado cuando Grace Kelly, ya princesa de Mónca, fue de viaje a EE UU, embarazada de su primer hijo. Un periodista le preguntó si ya había decidido el nombre y ella contestó que ‘lo único que hemos decidido es el nombre que no le pondremos, nunca le llameramos Elvis’”.

2. Las afortunadas fans tras la verja de Graceland

“Principios de los años 60. Y hablando de mujeres… Elvis en esos primeros años es un mito erótico, a las chicas les encantaba la música pero sobre todo estaban enamoradas de esa forma de moverse. Cuando Elvis se compró Graceland, su casa, había cientos de chicas esperando en la puerta y algunas noches él daba indicaciones a sus colaboradores para que alguna entrase. Alguna noche la voracidad del cantante era tal que, recuerda uno de sus amigos o colaboradores, Elvis abría la verja para que entrasen todas las que hubiera. Este colaborador dijo que empezó a contar y cuando iba por 150 chicas ya se paró”.

3. Eric Clapton, ven que te de una oportunidad

“Un salto en el tiempo. En torno al año 75, Elvis vivía encerrado en su mundo. Sólo salía de su mansión para cantar en Las Vegas y hacer giras por el país. Estaba desconectado del mundo que le rodeaba, a todos los niveles y también en el musical. Le gustaba ir al cine y normalmente alquilaba uno de Memphis para pases privados e invitaba un grupo grande de amigos. Un día uno de su samigos llevó a Eric Clapton, que estaba en un gran momento de popularidad, y se lo presentó. Elvis le preguntó nombre y, sin reconocerle, quiso saber a qué se dedicaba. Cuando Clapton contestó que era guitarrista, El Rey le invitó ‘cuando quieras te viens con nosotros, que nuestro guitarrista es muy bueno y te puede dar algunas lecciones’. El amigo común le pidió a Clapton que disculpara a Elvis pero aquel contestó que porque para él, en verdad, era un honor”.

4. El peluquero gurú

“Se habla mucho del lado espiritual de Elvis, la meditación y los libros religiosos que leía. Pero lo curioso es ver cómo nace ese interés. En 1964 Elvis quiere un corte de pelo pero su peluquero habitual ha dejado de trabajar para él, aunque le recomienda a Larry Geller, un joven que puede ser un buen estilista para él. Geller va a casa de Elvis, le peina y, tras una sesión de 40 minutos, Larry hace un comentario que deja entrever sus conocimientos sobre temas trascendentales. Elvis se ve fascinado, hablan sobre el sentido de la vida, se hecha a llorar y dice que ha estado durante años buscando a alguien que le hablara de estas cosas. Llega El Coronel, que era el manager del cantante, para buscarlo y sus amigos le dicen que se está cortando el pelo pero que lleva ya dos horas. Y a partir de ahí, las sesiones de peluquería de Elvis duraban dos horas mínimo”.

5. El mensaje de Dios… o de Stalin

“A mediados de los 60, Elvis y sus amigos iban en coche cruzando el desierto. Se paran a descansar y Elvis empieza a gritar, a llamar a todo el mundo y a decirles que está viendo en una nube el rostro de Stalin. La gente se extraña mucho y se dispersan. Entonces Elvis vuelve a gritar diciéndoles que no era el rostro de Stalin sino el de Dios el que acababa de ver. Habla con el peluquero y al final concluye que esa aparición de Jesús en una nube le indicaba que su función, su fin en la Tierra, era dedicar su voz cantar, a hacer feliz a los otros gracias a su voz. Él se sentía confuso porque ganaba dinero, hacía películas, pero no acababa de entender porqué Dios le había dado esa voz… hasta que vio esa nube”.